Para hacer más efectivo el ritual, en estos casos hay quienes recomiendan utilizar aceite de manzanilla y cremas para pieles sensibles pero por las dudas recuerda hacer la prueba de alergia antes de usarlo.
Buscar el momento adecuado es sencillo:
- Ni cuando está con hambre ni inmediatamente después de que haya comido son buenos momentos para que tu hijo reciba masajes. Lo ideal es hacerlo entre comidas.
- Apenas terminaste de bañarlo es una excelente opción. Luego del placer que suele generar en los bebés el contacto con el agua, se encontrará con un ánimo receptivo y despejado. Los masajes terminarán de relajarlo, además de brindarle un placer extra.
- Si, en medio de un juego tranquilo, notas que comienza a irritarse. De esa manera, lo ayudarás a bajar la estimulación intensa de su sistema nervioso.