Formas de cocción

Cuando preparamos la comida del bebé, el método de cocción influye a la hora de aprovechar los nutrientes de cada ingrediente. Cuáles son las opciones y qué debemos tener en cuenta cuando le cocinamos a nuestro niño.

Desde que el hombre descubrió el fuego, la forma de cocinar los alimentos cambió para siempre y es que, según el tipo de cocción, se potencian los sabores y las cualidades nutritivas de cada ingrediente. Los métodos más comunes de cocción son los siguientes:

• Al vapor
• Hervor
• Microondas
• Horno

Cocción al vapor

Consiste en cocinar los alimentos con el vapor que suelta el líquido que hierve. Se puede hacer poniendo los ingredientes sobre una rejilla en un recipiente con agua o bien usando una vaporiera eléctrica. Se trata de la forma de cocción más conveniente porque permite conservar las propiedades naturales de cada alimento. Incluso, no hace falta agregar sal ni aceite, ya que los sabores originales se conservan mucho mejor. Otra ventaja es que facilitan la digestión del bebé.

Hervor

Es la forma más popular de cocinar. Sin embargo, al usar este método se recomienda usar poca agua y acortar los tiempos de cocción, ya que el hervor destruye varias vitaminas que pasan al agua. Por este motivo, también es bueno usar el líquido de estas cocciones en la preparación de algunas recetas.

Microondas

Esta alternativa de cocción es muy rápida y a su vez conserva los nutrientes de las comidas. Sin embargo, es muy importante controlar la temperatura del alimento ya que por fuera pueden parecer fríos pero en su interior pueden estar muy calientes provocando quemaduras en la boca del bebé. Esto ocurre porque el calentamiento proviene del interior del alimento, lo que ocasiona que, a diferencia de otros métodos de cocción, la flora bacteriana de la superficie no llegue a destruirse totalmente. Otro punto a tener en cuenta es que los platos cocinados en microondas no deben calentarse más de una vez.

Horneado

A diferencia del microondas, con el horneado la superficie de los alimentos sufren un elevado grado de destrucción en cuanto a vitaminas, azúcares y ácidos grasos. Por el contrario, el potencial nutritivo de la parte interna permanece intacto. Una gran ventaja de este medio es que el sabor es más sabroso que con las otras formas de cocción. Incluso, pueden cocinar al horno todas las verduras con su cáscara y pelarlas una vez terminada la cocción.

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